Vivir pegado al volante

04 Ene Vivir pegado al volante

Fecha de emisión: 01/10/2013
Minuto 34:00

Buenos días, queridos despiertos. Escribo estas líneas desde un área de servicio de una autopista cualquiera de este país nuestro. Paso muchas horas en áreas de servicio a raíz de mi trabajo de cómico itinerante y con el tiempo uno va cogiendo filias y fobias a algunas de las rutinas de vivir pegado a un volante. Así que voy a dedicar el diario de hoy a las cosas que molan y las cosas que no molan de viajar en coche.

Cosas que molan: la autonomía. Poder salir y llegar cuando tu quieras, sin horarios y sin presiones.

Cosas que no molan: todo, absolutamente todo lo demás. Empezando por el peaje. El peaje de las autopistas ha subido tanto en los últimos tiempos que como sigamos así en lugar de pagar con dinero nos van a ofrecer una jeringa para pagar con sangre. Es más, yo creo que entre las recomendaciones de la DGT va a estar la alimentación sana, por si para pagar el próximo tramo nos extirpan algún órgano, que al menos esté saludable.

Otra cosa que no mola son los baños de las áreas de servicio. Son como pequeños bunkers que algún ejército enemigo ha arrasado con bombas fétidas. Además el olor de un baño de un área de servicio es diferente a todos los demás, porque se mezclan dos fuertes olores en uno: el olor a servicio poco higiénico y el olor a gasolina. Es inconfundible.

Tampoco mola el café de estos sitios y sobre todo, que te obliguen a pagar pasando por la tienda de souvenirs. La tienda de souvenirs de las áreas de servicio es un recordatorio de que no le has comprado ningún regalo a tus seres queridos y cada muñequito, chapa, pegatina, taza conmemorativa y peluche te miran con cara de: “Cómprame y quedarás bien. No me compres y tu familia te odiará para siempre.” Y claro, acabas comprando algo.

De viajar por carretera tampoco molan nada los túneles. Porque tu vas tan tranquilo escuchando una emisora de radio al azar, yo que se, Radio Nacional, por ejemplo, y justo cuando un locutor al azar, yo que se, por ejemplo Carles Mesa, está hablando de un tema interesantísimo, llega un túnel y se va la señal. Y por supuesto, la señal vuelve cuando Carles ya está hablando de otra cosa. El señor Murphy no viajaba mucho en coche, me parece a mi.

Pero bueno, si he de ser honesto, les diré que si obviamos peajes, comida basura, baños malolientes e interminables kilómetros, viajar por este país con una mochila, una cámara de fotos y una libreta puede llegar a ser una experiencia muy gratificante.

Ya lo decía Miguel Ríos en El blues del autobús: Vivo en la carretera. ¿Y ustedes? Que tengan un buen día.

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