Vivo en un país tercermundista sin sentido del humor

17 Jun Vivo en un país tercermundista sin sentido del humor

Vivo en un país tercermundista sin sentido del humor. Y aún estamos a miércoles. Menos mal que vivo en una ciudad con esperanza, en minúscula.

Que no, que Zapata no es antisemita. Que sí, que el humor negro puede hacer daño. Que no, que Zapata no pretendía hacer daño. Que sí, que los tuits están sacados de contexto. Que no, que Zapata no tuvo cuidado sabiendo cómo se las gastan al otro lado. Que sí, que esta polémica da para mucho.

Le pedimos a nuestros políticos que sean más humanos pero cuando demuestran su carácter falible con discutibles errores del pasado los echamos.

¿Qué queremos? ¿Que carajo queremos realmente? ¿Humanos o robots ? ¿Gente que reflexiona, entrecomilla, pide disculpas si ofende…o gente que niega la mayor ante sus corruptelas y sostiene el rasero de lo correcto por encima de su hombro, desde donde nos miran con desdén?

A los adalides de la moral, a los defensores de lo que «es bien» y a los cazurros cortos de miras, además de daros la enhorabuena por haber conseguido que dimita un concejal antes de serlo, os diría que os paséis por cualquier local de comedia de vuestras ciudades y disfrutéis de una buena noche de humor negro del bueno.

El buen humor negro, ese que te hace reflexionar, que cura heridas y que tiene como fin último la distensión y no el dolor, es casi un servicio público, sano y en absoluto deleznable. El otro humor negro, el que pretende ofender, causar dolor y generar odio, ese sí es criticable.

Pero #ojocuidao, que si te picas igual es porque comes ajos. ¿Dónde está la ofensa en el humor negro? ¿En el emisor, en el receptor, en el mensaje o en la intención? ¿La ofensa nace o se hace? 

Mi respuesta es que la ofensa está, normalmente, en el receptor, si no entiende que la intención no es ofender. Evidentemente, cuando es obvio que el emisor tiene la intención de ofender, la ofensa nace. Pero cuando la intención del emisor es legítima, lo demás es berrinche o malentendido. Es cuestión de pedir disculpas y tratar de explicar el contexto o la intención.

En España el informe Pisa tendría que hablar de los suspensos en las asignaturas de Ironía I e Ironía II, que deberían ser troncales. Reírse de uno mismo, de la sociedad en la que vive y de lo absurdo que es el ser humano es el primer paso para la evolución como sociedad a algo que no se parece, ni por asomo, al zoológico que es este país y a esa muestra representativa que son las redes sociales.

Quizás, y sólo quizás, Madrid ha perdido a un buen concejal sin llegar siquiera a cometer errores en su cargo. Y quizás, sólo quizás, se ha abierto la veda a una forma sutil y velada de coartación de la libertad de expresión. El que piensa, pierde.

Creo que estamos listos para una buena invasión extraterrestre. Thor, llévame pronto.

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