Viaje a UK, día 8: We Will Rock You, Tate!

Es viernes por la noche y mis pies parecen los de un dibujo animado, rojos e hinchados. Estoy completamente destrozado después del palizón de estos días, pero hoy ha sido un día absolutamente redondo.

Comencé agotando mis fuerzas dando un paseo por Oxford Street, una de las calles de tiendas para ricos, donde me compré dos Blu-ray muy baratitos (El Club de la Lucha y Braveheart). Desayuné sentado en un sofá de una cafetería, disfrutando de un capuccino y un comic que compré en una tienda de segunda mano en Portobello ayer (olvidé mencionarlo en la entrada anterior).

Al mediodía me junté con mis compis y nos fuimos al nuevo hotel (el último del viaje). Comimos en un turco y salimos con la lengua en llamas, de lo que picaba todo.

Por la tarde visitamos la Catedral de Saint Paul y el Tate, es decir, el Museo de Arte Moderno y pudimos apreciar la belleza oculta de los objetos cotidianos…bah, ahora en serio, había cosas muy interesantes y otras completamente absurdas. Estoy muy cabreado con dos autores de dos cuadros allí expuestos. El primero es un cuadro en blanco, rajado por la mitad por un cuchillo. Nada más. El segundo es un espejo. Simplemente eso, un espejo, y lleva por título «unlimited canvas»…no comments.

Aún así, es un sitio peculiar donde puedes encontrarte con exposiciones interesantes, como una que había sobre fotografía voyeur, que me llamó mucho la atención. El problema llegó antes de abandonar el edificio y cuando digo problema, me refiero a mi estómago. El pobre decidió que lo estaba machacando mucho este viaje y decidió tomar cartas en el asunto. Utilizando las palabras de un amante de las grandes corporaciones que me acompaña en este vieje: «Se está librando la batalla final en mi estómago. Espero que ganen los buenos, porque sinó…»

No entro en detalles y os cuento lo mejor del día y probablemente, lo mejor del viaje: ¡Fuimos a un musical! No fue el Rey León, que era mi preferencia, pero fue We Will Rock You, el musical basado en las canciones de Queen. Os aseguro que fueron las 50 libras mejor gastadas de mi vida. Mereció la pena cada pence gastado.

Se trata de un espectáculo de música, baile, luz, sonido, voces perfectas y proyecciones audiovisuales. Si me había quedado sorprendido con Chicago cuando estuve en Nueva York, este musical le da mil vueltas. IM-PRE-SI-O-NAN-TE. No paséis a mejor vida sin ver un musical en Londres, people.

Salimos muy tarde del teatro y decidimos ir a cenar rápidamente a Chinatown. Llegamos en poco tiempo y nos  «metieron» (literalmente) en un vietnamita. Pedimos «algo con arroz» y salimos corriendo a coger el metro antes de las 12 de la nuit. De repente, me di cuenta de que llevabamos exactamente una semana de viaje, porque hace una semana, el viernes pasado, estábamos en ese mismo tren viajando en esa misma dirección, recién estrenado nuestro pequeño trip.

Mañana toca Candem Town por la mañana, para los regalitos obligados. Por la tarde, monumentos typical london y el partido de futbol Inglaterra-EEUU en un pub lleno de ingleses borrachos (seguro que es toda una experiencia). Queda un día de viaje, ¡aprovechémoslo!

Cómico, guionista y zurdo.

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