Viaje a UK, día 7: Compré en Portobello los clavos de mi cruz

La palabra clave de hoy fue: patear. Me levanté como una rosa y decidí dejarme llevar en metro hasta Notting Hill y Portobello, dos de los famosos mercados de la ciudad. Me pasé más de tres horas caminando por sus calles, escuchando el nuevo disco de Sabina, viendo los puestos de antigüedades y sacando fotos «robadas» a la gente. Estoy haciendo una colección de caras londinenses que espero enseñaros pronto.

Al mediodía, cansado de caminar, comí en un italiano cerca de los Royal Garden. Al acabar me puse a pasear por ellos y saqué montones de fotografías a las ardillas, que la hay a patadas y además se acercan a la gente. Recorrí los Royal Garden hasta Hyde Park, escuchando bandas sonoras en el ipod y fotografiando todo lo que me encontraba.

A media tarde me reuní con el resto de la comitiva y fuimos todos al Museo Británico. Es un edificio fabuloso lleno de antigüedades de todas partes del mundo y sus cartelitos explicativos correspondientes. Allí uno se puede encontrar con el Partenón griego, o con la Piedra Rossetta, que sirvió para traducir los jeroglíficos egipcios (menos mal que no hace falta una piedra así para los autodefinidos del periódico…).

Después del  British fuimos a cenar a Candem Town, el otro famoso (y bizarro) mercadillo londinense. Llegamos cuando todo estaba cerrando, por lo que vamos a repetir el sábado por la mañana. Es la zona más extraña de toda la ciudad, donde te encuentras a los humanos más raros de todo el planeta, juntos y amor y compañía. Espero poder sacar muchas fotos el sábado para ilustrar mis palabras.

De noche, caí rendido y no pude escribir hasta ahora mismo, viernes noche. Y aún me queda el capítulo de hoy viernes, así que vamos a ello…

Cómico, guionista y zurdo.

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