VIAJE A UK, DÍA 3: Castillos, campiñas y una partida de billar

07 Jun VIAJE A UK, DÍA 3: Castillos, campiñas y una partida de billar

Hoy nos despertamos entre graznidos de patos con energías renovadas para volver a Cardiff y visitar el castillo de la ciudad.

Nos apuntamos a una visita guiada y la verdad es que mereció la pena. Teníamos una guía escocesa muy simpática que en lugar de hacer una visita aburrida y sosa, se dedicó a hacernos un monólogo de humor en cada habitación a la que nos llevaba. El castillo mereció la pena gracias a esta guía, así que si alguna vez váis a Cardiff y dudáis entre la entrada premium o la normal (difieren en 2 pounds) no os lo penséis, ¡pagad la premium!

Pasaba del mediodía cuando salimos del castillo así que decidimos comer en Cardiff antes de salir hacia nuestro siguiente destino. Entramos en un pub típico de Gales, donde nos pedimos una supuesta comida típica, los famosos pies a base de pan de hojaldre, carne de cordero y salsas variadas. Rico, rico.

Por la tarde me tocó el turno de driver. Cruzamos un parque natural llamado Bracon Beacon, verde verdísimo y lleno de ovejas. El verde de aquí es muy intenso, muy vivo, y las vistas de la campiña relajan mucho, incluso cuando vas conduciendo por el lado que no es.

Paramos a hacer un descanso en Llandovery, concretamente en un pub llamado The Bear Inn donde visitamos unas pequeñas ruinas de lo que fue un torreon y una estatua de metal bastante llamativa. Por supuesto, nos tomamos algo en un pub que además tenía un billar. No pudimos evitar la tentación y demostramos, una vez más, lo malos que somos jugando.

Cerca de la hora de cenar (las 7 de la tarde) viajamos de nuevo, bordeando la costa oeste de la isla, rumbo a Aberdovey. Pero antes, paramos a cenar en Aberyswyth donde pedimos, por probar tipicos platos, fish & chips. En pocas palabras: no os lo recomiendo.

Llegamos a Aberdovey de noche y nos encontramos con un hotelito en un pequeño paseo marítimo muy bonito por fuera y flipante por dentro. Lleno de comodidades y muy barato. Este pueblo, muy bonito y muy costero, sería un sitio ideal para escaparse una semana entera con la única intención de descansar, pasear y contemplar.

Me llevé un chasco al comprobar que la wifi del hotel estaba activada pero no daba conexión. Menos mal que hoy, lunes por la mañana, me he levantado temprano y ya funciona, con lo que puedo postear este post y el anterior.

Dentro de un poco nos iremos a desayunar al lado del mar y disfrutaremos de nuestro penúltimo día de roadtrip, con la vista fija en volver a Londres mañana y comenzar la segunda fase del viaje.

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