Tradición o modernidad

14 Oct Tradición o modernidad

Fecha de emisión: 16/09/2013

Minuto 32:00

Muy buenos días, gente despierta. Hoy me he levantado y he escrito una pequeña lista de tareas que tengo que hacer. Entre ellas, tengo que ir a recoger un pantalón que tengo a arreglar en la mercería de la esquina de mi calle. La lista la he escrito en mi teléfono móvil y he puesto alarmas para no olvidarme de hacer ciertas cosas. Mientras tanto, he descargado los podcast de Radio Nacional para escucharlos por la calle y he consultado las últimas noticias en Internet desde mi portatil.

Entonces me he parado a pensar en la dueña de la mercería de la esquina de mi calle. Ella escribe los nombres de sus clientes en una vieja libreta, ojea el periódico de papel y pone una antigua radio de esas de rosca para seleccionar emisora. ¡Qué gran contraste!

¿Se imaginan que una mercería de las de toda la vida se adaptase a las nuevas tecnologías? Imaginen que tuviera cuenta de twitter y pusiera cosas como: «Oferta, petrinas a mitad de precio solo hoy en Mercería Merche. Retwitt, please

O que tuviese página de Facebook, donde colgaría fotos de su máquina de coser Singer y escribiría frases de Paulo Coelho para desear los buenos días a sus clientes.

A lo mejor tendría una página web donde recibiría pedidos y las señoras del barrio tendrían que suscribirse y poner su correo electrónico y su contraseña. Serían cosas como: maripepi76@gmail.com y de contraseña «sintrón» o viudadelterceroderecha@gmail.com y de contraseña «nietoparaquieto«

Pero, queridos despiertos, hay cosas en este mundo que no se pueden y no se deben mezclar. Una mercería, de las de toda la vida, con el escaparate lleno de bragas que no se pondría ni Bridget Jones, pero que te tratan con mucho gusto y te conocen desde que eras un chaval, no necesita de las nuevas tecnologías para aguantar la crisis. Solo necesita que la gente del barrio siga prefiriendo el trato cordial y amable de la vieja Merche a la frialdad de lamerceriademerche.com

Y lo mismo pasa con la panadería de Chema que siempre te recomienda la bolla más tierna y te regala una rosquilla recién hecha, o el kiosco de Julián que siempre comenta contigo la portada de los periódicos y trata de venderte una colección de mini soperas o el bar de Mauricio que siempre está cabreado con lo que sale por televisión, pero nunca la apaga.

Lo que nos regalan Merche, Chema, Julián y Mauricio es calor humano. Y es que hay cosas que ni los macro centros comerciales ni las nuevas tecnologías pueden conseguir. Y se lo digo yo, que vivo pegado a un móvil, una tableta y un portátil.

Que tengan un buen día.

 

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