27 Jul Relaciones laborales

Buenos tardes, queridos oyentes. Hoy voy a hacer una mezcla explosiva, un mestizaje entre churras y merinas, un cóctel de conceptos que hará que alguna de las neuronas que pueblan su cerebro decidan hacer huelga. Atención, que duele: Voy a comparar las relaciones de pareja con los contratos laborales. A los que se pregunten porqué, yo les respondo: ¿Y por qué no? Vamos allá.

Para empezar, existen varios tipos de relaciones de pareja y varios tipos de contrato de trabajo. Tenemos las relaciones de una noche, que es un contrato por obra, prorrogable a todo un fin de semana. Suele ser un trabajo con mucha intensidad y horas extra, pero dura lo que dura y pocas veces te vuelven a llamar, aunque el trabajo haya sido fino y profesional.

Luego están las relaciones estables, que se corresponden con el contrato indefinido. Aunque, al igual que en las relaciones, el contrato indefinido no es para siempre sino que dura hasta que una de las partes deciden rescindir el contrato. Pero este contrato tiene ciertas cláusulas, como la de exclusividad, que impide contratos temporales de fin de semana. Bueno, no los impide, pero puede ser causa de ruptura de contrato.

Los contratos indefinidos pasan por una fase en la que el trabajador se plantea si tiene el trabajo de su vida o si debería volver a echar currículums, lo mismo que ocurre en muchas relaciones. Eso sí, hay trabajadores que saben que están en el trabajo de su vida y lo miman y cuidan con esmero. Dan un poco de envidia, por lo de la estabilidad económica.

Como pasa con las rupturas de pareja, cuando se rompe un contrato indefinido, a veces se cobra el finiquito tiempo después, como propina. Pero la ruptura de contrato suele causar graves trastornos laborales.

Uno decide que no quiere volver a tener un contrato indefinido y que lo mejor es buscarse varios contratos temporales con los que ir saciando su economía. Lo malo es que si uno llevaba mucho tiempo con contrato indefinido se lo piensa mucho antes de volver a formalizar y surge el contrato en prácticas, que tiene una duración de pocos meses, en los que se evalúa si el trabajo es adecuado o no. Si lo es, se cambia a contrato indefinido. Si no lo es, pues si te he visto no me acuerdo.

Por cierto, que a veces cuando tienes un contrato indefinido realizas algún trabajito en negro. Mucho cuidado, porque si te pillan, multa y adiós a tu trabajo.

Volver a estar en el mercado puede llegar a ser una sensación agridulce. Puedes echar de menos tu antiguo trabajo o coger el toro por los cuernos y empezar a mandar curriculums. Lo malo del mercado laboral es pasar mucho tiempo en el paro. Y con las relaciones, amigos, también.

En fin, queridos oyentes, les deseo de corazón estabilidad laboral y emocional. Y si están en el paro, no olviden que ahí fuera puede estar el trabajo y la pareja de su vida. Qué duda cabe.

Texto correspondiente al capítulo s04e08 (03/11/2014) de Qué duda cabe, columna de opinión cómica que se emite todos los lunes a las 19:35 en La Ventana de Radio Coruña Cadena SER

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