25 May No fue un milagro

Buenas tardes, queridos oyentes. Dicen que se obró el milagro este fin de semana. Cuando todo parecía estar perdido, cuando la esperanza de tantos miles y miles de personas se depositaron en la responsabilidad de unos pocos, cuando las estadísticas jugaban en contra, cuando sólo una conjunción astral podía dar un vuelco a la situación…justo en ese momento, todo cambió.

La ilusión volvió a las calles de la ciudad. La gente se abrazaba, se daba palmaditas, lloraba de emoción por las esquinas. “¡Menos mal!” Gritaban algunos. “¡Algo cambió!” Gritaban otros.

En los bares, en las casas, en los jardines, en las fuentes…en casi cualquier esquina se podía notar que algo grande había pasado. El triunfo de los débiles, David contra Goliath, Luke Skywalker contra Darth Vader, William Wallace contra todo el ejército inglés, Chuck Norris contra el mundo. Dicen que fue el milagro del fin de semana.

Hoy es lunes y aún no nos lo creemos. Parece que haya sido un sueño, pero de los buenos. De esos sueños de los que uno no quiere despertar. Hoy es lunes y la ciudad se despierta cambiada, aliviada en cierto modo pero con una gran responsabilidad por delante.

¡Lo que puede cambiar algo en tan poco tiempo! ¿verdad? Los resultados iban modificando el panorama a medida que pasaban los minutos y realmente podía haber pasado cualquier cosa. El hundimiento de unos y el resurgir de otros. La vida y la muerte. Permanecer en lo más alto o descender al infierno.

Y el aliento de la gente, el impulso y la fuerza obtenidos de la energía colectiva de una ciudad que clamaba y reclamaba a sus héroes la victoria. Y ya de noche, tras conocerse el resultado final y aplicar las matemáticas llegó la euforia, los gritos, la felicidad.

Hoy es el primer lunes del resto de nuestras vidas. El primer lunes en el que podemos hablar de esperanza recuperada, de justicia poética, de la extraña sensación de haber alcanzado la victoria, nosotros, que siempre tenemos el fracaso sobrevolando nuestras cabezas. El pesimismo intrínseco a nuestra idiosincrasia hoy nos lo guardamos en el bolsillo de atrás del pantalón y saludamos a este nuevo panorama con ganas.

Se habla de milagro del fin de semana pero no, no se trata de intervenciones divinas, sino del poder de la gente. Esto lo han hecho seres humanos, no dioses. Con sus fallos, con sus errores, con sus imperfecciones, pero personas a fin de cuentas.

Evidentemente, les estoy hablando de la permanencia del Deportivo de la Coruña en primera división. Líbreme el señor de hablar de política. La política me MAREA.

Felicidades, Coruña. Qué duda cabe.

No Comments

Post A Comment