Niños sobreprotegidos del siglo XXI

31 Mar Niños sobreprotegidos del siglo XXI

Fecha de emisión: 11/10/2013
Minuto: 33:20

Buenos días, queridos despiertos. Para llegar a los estudios de Radio Nacional tengo que pasar todos los días por un parquecito para niños y no puedo resistirlo más. Tengo que sincerarme con todos ustedes: ¿que está pasando con la sobreprotección de los niños? Que ahora los parques, agárrense…¡son de goma!

Que yo iba caminando por el suelo adoquinado, tan tranquilo y de repente, empecé a dar saltitos y a pisar un terreno de goma pintado de colorines. ¿Pero esto que es? ¿Es que ahora los niños no van a poder darse el coscorrón que les haga aprender que la vida duele?

Esos parques son surrealistas. Además del suelo de goma, los columpios tienen formas extrañas, como sacadas de cuadros de Picasso y parece que tienes que tener una ingeniería para saber como funcionan. Son columpios art-decó, pero no parecen nada divertidos.

El caso es que además del suelo de goma y los columpios aburridos, los niños ahora van como robocop. Que si casco, que si rodilleras, que si coderas. Yo he visto a niños en parques con trajes de neopreno y chaquetas ignífugas.

Y las madres, que parece que llevan en el bolso un alijo robado de la farmacia de la esquina. Que si el Dalsy por si tose, que si el Betadine por si se hace un rasguño, que si el after-bite por si le pica la curiosidad… todo para que los niños no sufran ni lloren.

Pero los niños tienen derecho a caerse, hacerse esguinces y romperse cosas, es ley de vida. Además, un niño con escayola es un dios en el colegio y si le queda cicatriz, ni les cuento. Un niño con escayola se pasa el recreo contando la batalla por la que acabó con el brazo en cabrestrillo, como si fuera un adulto hablando de la mili. “Pues allí estaba yo, reprimiendo el dolor como un hombre, conteniendo las lágrimas al ver como mi pobre brazo no reaccionaba…y entonce apareció ella, era una enfermera guapísima y me pregunto a quién quería más, a mamá o a papá, mientras me colocaba la escayola y yo le dije, muy serio y guiñándole un ojo: a los dos igual.”

En fin, queridos despiertos, si son de los que de pequeños estaban llenos de heridas por todas partes y de remiendos en los pantalones, recuerden por un momento la sensación de libertad que tenían cuando correteaban por las calles y disfrutaban de los columpios del parque. Ahora, con esas imágenes en la cabeza, cojan la chaqueta y disfruten de lo que sea que les toque hacer hoy.

Que tengan un buen día.

 

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