Móvil, quién te ha visto y quién te ve

12 Sep Móvil, quién te ha visto y quién te ve

Fecha de emisión: 11/09/2013

Muy buenos días, gente despierta. Ayer tuve uno de esos días en los que consigues romper las leyes de la física y hacer tantas cosas en tan poco tiempo que por un momento te crees un superhéroe, un ordenador o un funcionario con vocación. El caso es que en el único momento de descanso del día, cuando estaba tomándome una relaxing cup of café con soja en una cafetería, me fijé en mi muñeca y recordé que hace ya años que no utilizo reloj de pulsera.

La razón es que ahora miro la hora a través del teléfono móvil. De hecho, la miro de forma compulsiva. ¿No les pasa que sacan el móvil del bolsillo, miran la hora, lo vuelven a guardar y no recuerdan la hora que es? A mi me pasa diez de cada nueve veces.

De repente, me di cuenta de la dependencia brutal que tengo de este cacharrito electrónico y de lo mucho que han cambiado los teléfonos. Yo empecé con un teléfono que prácticamente iba a vapor, para llamar había que girar una manivela y la agenda de contactos era de papel.

Además, llamarle teléfono móvil a aquellos bloques de hormigón armado es faltar a la verdad. Es más, yo creo que Inglaterra debería tirar teléfonos móviles antiguos en las aguas de gibraltar, que les iría mejor en sus putadillas, porque así no habría ni pesca de bajura ni tampoco cobertura.

Pero los móviles han evolucionado y ahora se llaman smartphones, teléfonos inteligentes. Ahora los móviles te hacen de todo, te sirven de agenda, te enseñan a cocinar, te ayudan a ligar…, bueno, esto me lo han contado. Sólo les falta escribir discursos elocuentes.

Se llaman teléfonos inteligentes pero deberían llamarse teléfonos para gente inteligente, porque hay algunos que tienes que hacer un master y dos postgrados para saber utilizarlos. Aunque en las compañías dicen que son muy intuitivos. Sí, para un niño pequeño que ha nacido con un ipad debajo del brazo, pero para un señor mayor que lo único digital que tiene es la huella del carnet, manejar un smartphone es como poner a Belén Esteban a los mandos de la Enterprise.

Pero bueno, como yo me considero friki y tecnosexual, he de decir que estoy encantado con los smartphones. El mío, que no diré la marca pero tiene una manzana dibujada, está últimamente dándome muchos sustos. De hecho, por momentos creo que se comporta como si fuese mi pareja. Ayer, sin ir más lejos, apareció un mensaje que decía: «Víctor, hace tres días que no escribes en tu diario. ¿No crees que deberías escribir algo?» Que sutil, ¿verdad? O cuando dice eso de «Deberías actualizar a la nueva versión del sistema operativo, porque si no….ARDERÁS EN EL INFIERNO

A lo mejor no lo dice con estas palabras, pero casi. En fin, queridos despiertos, cuando los teléfonos móviles acaben por conquistarnos a todos y dominen el mundo, tengo la solución: escondan los cargadores.

Que tengan un buen día.

Podcast, minuto 34:00.

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