30 Jul Las manías

Buenas tardes, queridos oyentes. Últimamente me desplazo por la ciudad en transporte público pero sobre todo andando. Y cuando ando, pienso, y cuando pienso, esta sección se enreda con asuntos turbios como el que les traigo hoy: las manías.

Las manías son esas cosas que hacemos que no tienen sentido para los demás pero que para nosotros son imprescindibles. Por ejemplo, esa manía que tiene mucha gente de comer, ¿A quién se le ocurre? Pudiendo invertir el dinero en pagar la hipoteca.

Pero bueno, yo hablo de esas pequeñas manías y rarezas que todos tenemos y que pocas veces confesamos. Una de mis pequeñas rarezas es la de lanzarme retos a mi mismo en los que tenga muchas opciones de ganar para demostrar que sí, que compitiendo contra mi mismo no hay quien me gane.

Por ejemplo: Si voy caminando por la calle y veo a lo lejos una señora con bolsas de la compra me digo: “Si llego al semáforo antes que la señora de las bolsas gano” Y llego, ¡vaya si llego! Y gano, ¡vaya si gano! Y luego me siento imbécil, ¡vaya si me siento imbécil por ponerme retos tan tontos!

Cuando era estudiante tenía la manía de subrayar mucho los títulos de los temas al hacer apuntes. Los subrayaba, los coloreaba, usaba letras en 3D y así se pasaban las clases. Eso con el título de los temas de los apuntes, con los apuntes en sí…bueno, digamos que no tenía tiempo para hacer unos títulos molones y tomar apuntes serios.

Otra de mis manías es comprar la primera prenda de ropa que me sienta bien. Así, ¡a lo loco!

A ver como lo explico…digo: mmm, necesito una camisa. Voy a comprar y la primera camisa que me gusta me la compro. Y no hago eso que hace la gente normal de pasarse horas y horas probando para luego volver a la camisa original. Seguro que muchos de ustedes saben de qué hablo.

Una de mis grandes manías es la hiperpuntualidad. Es decir, no solo llego siempre a mi hora a los sitios sino que la mayor parte de las veces llego con muchos minutos de antelación. Yo lo considero una manía y no una virtud, porque no tiene ningún tipo de ventaja ya que tengo que esperar los minutos extra que yo adelanto más los minutos de tardanza de la gente con la que quedo. Quizás la manía sea de los demás, la manía de llegar tarde. ¿Les suena esto de alguno de sus amigos? Seguro que sí.

En fin, queridos amigos, estoy seguro de que la mayoría de ustedes tienen pequeñas manías o constumbres que hacen y que sus allegados critican. Pues que sepan que la manía de criticar es muy fea. Se lo digo yo, que me gano la vida con ello. Que duda cabe.

Texto correspondiente al capítulo s04e19 (26/01/2015) de Qué duda cabe, columna de opinión cómica que se emite todos los lunes a las 19:35 en La Ventana de Radio Coruña Cadena SER

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