29 Jul La pachanga de las dos

Lo reconozco, soy muy nécora jugando al fútbol. Soy el típico que elegían de último en las pachangas del cole y obligaban a poner de portero. Y ha sido así siempre, durante mi infancia, adolescencia y juventud. Pero…

Desde hace diez años (¡me acabo de dar cuenta ahora!) juego una pachanguita con un grupete de coruñeses variopintos, que van y vienen, que cambian, que se lesionan, que lo dejan y vuelven, que se casan, que tienen hijos, que se divorcian y vuelven… Hasta tenemos un grupo en Facebook, secreto, por supuesto, llamado La Pachanga de las Dos, en honor a la hora original de nuestra pachanga, las dos de la tarde.

De muchos no se ni sus nombres, de alguno ni me acuerdo de su cara, pero durante una horita a la semana somos la mejor selección del mundo, barrigas y chichas mediante.

A mi me da igual ser malo y no dar pie con bola, porque a estas alturas lo que uno le pide a una pachanga de colegas es que la cosa tenga más de colegas que de pachanga. 

Y que dure, por favor.

PD: Este es un copy-paste de algo que acabo de publicar en Facebook, pero me da rabia que se pierda muro abajo 😉

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