02 Ago La emigración

Buenas tardes, queridos oyentes. Los gallegos tenemos una larga tradición de emigrantes. Nuestros abuelos y padres viajaron a diferentes países para ganarse la vida y gracias a ellos, hoy en día nos hemos formado una imagen de cómo funciona el resto del mundo. ¡Ay perdón!, que he dicho emigración y ahora se le llama movilidad exterior, no lo olvidemos.

Muchos de nuestros padres y abuelos se fueron a Alemania y de allí se trajeron cosas como las salchichas, que son como nuestros chorizos. Y no hablo de los políticos, que también, sino del chorizo rico. Y no me refiero a rico de riqueza, como nuestros políticos, sino al chorizo rico de sabor. En fin, que me lío.

Otros emigraron a Suiza y allí se encontraron con relojes de precisión, gente que no se metía en discusiones y bueno, también se encontraban con Bárcenas de vez en cuando, pero claro, aún no era famoso.

También hubo emigración a Argentina y allí aprendimos a hablar mucho y a decir poco, es decir, allí aprendimos ciencias políticas. Los argentinos para saludar te dicen: “Este, buenas noches, o lo que es lo mismo, que el espacio comprendido entre la puesta y la salida del sol te sea propicio”.

Fíjense que ahora tenemos un Papa argentino…¡cuánto van a durar las misas! ¿A dónde vas? A misa. ¿Cuándo vuelves? Pues no lo se.

Otros emigrantes, los más listos, se fueron a Brasil, con su samba, con sus brasileiras, sus caipirinhas, el carnaval… además, como allí hablan portugués, se sentían casi como en casa. Solo faltaban las toallas.

Cuba fue otro destino de la emigración gallega y aquella sí que fue una emigración tranquila, porque en el caribe se toman la vida con mucha parsimonia, y menos mal, porque si los cubanos fuesen gente intranquila e inquieta no sobrevivirían a un discurso de Fidel Castro. Que Fidel Castro es otro ejemplo de tomarse la vida con calma, que ahí sigue, con su chandal de los domingos, lleno de vitalidad.

Y al hablar de Cuba no puedo dejar de pensar en sus nuevos amigos, Estados Unidos, lugar al que algunos gallegos también emigraron. Y de Estados unidos nos trajimos de vuelta un montón de cosas, como por ejemplo los pantalones vaqueros, lo que pasa es que nos trajimos los vaqueros rotos. Supongo que Estados Unidos nos envía los pantalones vaqueros usados, porque yo no entiendo que todos tengan rotos y descosidos. Aquí lo llamamos moda, pero en realidad es un engaño.

Y luego estaban los emigrantes más vagos, los baguettes, que emigraron a Francia. Perdón por este chiste, pero si no lo pongo reviento.

En fin, queridos oyentes, la emigración forma parte de nuestro ADN así que si alguno de ustedes tiene que volver a cruzar la frontera, piensen que nuestros ascendientes fueron, prosperaron y aprendieron idiomas, algo muy útil para insultar a políticos sin que se enteren, porque los políticos españoles de idiomas van más bien escasos. Qué duda cabe.

Texto correspondiente al capítulo s04e19 (02/02/2015) de Qué duda cabe, columna de opinión cómica que se emite todos los lunes a las 19:35 en La Ventana de Radio Coruña Cadena SER

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