El bar de siempre

21 Nov El bar de siempre

Fecha de emisión: 25/09/2013
Minuto: 32:30

Buenos días, queridos despiertos. Les confieso que a menudo escribo este diario sentado en una de las mesas de mi bar de siempre. Ya saben a que me refiero, ese bar que todos tenemos en nuestras vidas en el que nos sentimos como en casa. Hoy me apetece hablarles del bar de siempre.

La canción de aquella mítica serie llamada Cheers ya lo decía: donde todo el mundo conoce tu nombre. Y es que para considerar a un bar el bar de siempre es imprescindible que todo el mundo en el bar se sepa tu nombre. No solo el camarero, sino también el resto la clientela.

El bar de siempre es un sitio donde saben lo que quieres en cuanto entras por la puerta. Si ven que entras cabizbajo te preparan un chupito de licor de hierbas, si entras con energía una cañita, si vienes bostezando un café…

Y el café es uno de los elementos más importantes del bar de siempre. El café del bar de siempre tiene que gustarte, porque si no, acabarás dejándolo por otro. Empezarás por pasar por cerca de otro bar y oler un aroma nuevo. Luego caerás en la tentación de entrar para ver como es. Te pedirás un café y te gustará tanto que te dará vergüenza volver a tu anterior bar y este nuevo bar pasará a convertirse en tu nuevo bar de siempre. Así somos los humanos…

En el bar de siempre están los de siempre. Las mismas personas que primero fueron caras conocidas y poco a poco empezaste a entablar conversación con ellas hasta aprender sus nombres y sus vidas. Ellos te saludan con frasecillas como “hombre, aquí llega el gracioso del barrio” o “te quedaste pegado a las sábanas ¿o que?” Esa gente que comparte tu bar de siempre, pero que no son ni amigos ni conocidos. Son una raza aparte, con la que compartes momentos de bar. Esa gente que quieres, pero no sabes muy bien porqué.

Y por supuesto, el bar de siempre tiene que tener un camarero carismático al que llamas por su nombre y el te llama a tí por un apodo. El camarero del bar de siempre te recibe con una sonrisa y un chascarrillo, sea la hora que sea, y sabe, al cien por cien, si quieres hablar o si prefieres quedarte aislado leyendo el periódico. El camarero del bar de siempre conoce a todo el mundo y todo el mundo le conoce. Tiene habilidades en las relaciones sociales más allá de cualquier experto en marketing y relaciones públicas. Es psicólogo y pedagogo, tiene un master en cervezas internacionales y sería mejor entrenador de fútbol que cualquiera de los que sale en la tele. Sería capaz de conseguir casi cualquier cosa porque casualmente, el camarero del bar de siempre tiene siempre un amigo de un amigo que tiene esto o aquello. El camarero del bar de siempre es el superhéroe del siglo XXI.

Irónicamente, queridos despiertos, mi bar de siempre han sido varios bares a lo largo de mi vida y supongo que habrá más bares de siempre en el futuro. El bar de siempre es, a fin de cuentas, ese sitio al que siempre queremos regresar. Si ustedes tienen un bar de siempre, que seguro que sí, cuando pasen hoy por allí denle saludos al camarero de mi parte y respiren ese aroma inconfundible. El aroma del hogar.

Que tengan un buen día.

 

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