[Diario de un despertador] Enamorarnos y otras cosas absurdas

09 Jun [Diario de un despertador] Enamorarnos y otras cosas absurdas

Fecha de emisión: 22/10/2013
Minuto 32:00

Buenos días, gente despierta. Esta mañana me he despertado raro, no se si por la reaparición de Belén Esteban en televisión, las declaraciones de Bárcenas en el juzgado o sencillamente porque ayer tuve comida familiar y ahora sufro las secuelas.

El caso es que como me siento raro, me apetece escribir sobre cosas raras en este diario, cosas extrañas que me llaman la atención, como el increíble parecido de Paul McArtney a una señora mayor o lo diferencias abismales en la constitución física de los hermanos Rivera.

Cosas extrañas, que no tienen demasiado sentido, como por ejemplo, que tras milenios de evolución de la humanidad, nos entra una pestaña en un ojo y lo primero que hacemos es pedirle a alguien que nos sople, cuando el truco está en cerrar los ojos y dejar que los lacrimales hagan su trabajo. Pero no, mejor soplar y secarlos, para que se nos irriten los ojos y la pestaña siga ahí, dándonos la tarde.

Otra cosa absurda que hacemos es darnos golpes en la espalda cuando nos atragantamos, que no nos llega con que el bolo alimenticio se nos haya atascado en el esófago que aún encima acabamos la cena con la espalda roja y con la marca de los dedos de alguien marcada. Porque el que te da golpes en la espalda cuando te atragantas suele ser el tipo más grande y fuerte que haya cerca.

No contentos con que nos soplen en el ojo o nos golpeen la espalda, a veces los humanos hacemos otras tonterías como enamorarnos y durante ese proceso, nos convertimos en seres totalmente absurdos haciendo cosas tan lógicas como no comer, suspirar por las esquinas, o ducharnos tres veces al día, por si acaso. El enamoramiento es un estado alterado de la percepción de la realidad que nos convierte en seres irracionales, es decir, más irracionales aún de lo que somos habitualmente.

Así que si un día están cenando en un restaurante con la persona de la que están enamorados y le entra una pestaña en un ojo, quizás sientan el impulso de soplarles para quitársela pero cuidado, no vaya a ser que se atraganten en el empeño y su pareja quiera darle golpes en la espalda y se monte una escenita propia del cine de enredo. Piensen que por muy enamorados que estén, ninguna pareja sobreviviría a semejante momento, o sí, porque si están ambos realmente enamorados van a ver ese momento como algo tierno y para recordar. Pero no se engañen, porque si unos extraterrestres nos estuvieran observando desde la cara oculta de la luna y viesen nuestro compartamiento en estas situaciones, pensarían: «Bah, pues no están tan evolucionados estos humanos»

En fin, queridos despiertos, después de este extraño diario de hoy, les dejo con sus rarezas, que yo ya tengo bastante con las mías. Que tengan un buen día.

 

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