Creatividad y productividad

21 Jul Creatividad y productividad

Llevo dos días de un procrastineo supino y he decido analizar la situación y escribir un post, aunque solo sea para canalizar estas horas vagas en algo que, aunque no revolucione el mundo, me sirva para dar fe de que a pesar de todo, me jode tener horas en las que no hago nada.

Me he parado a pensar en la productividad versus la creatividad, aunque lo de versus sea algo fuera de lugar, porque no están reñidas. La productividad es el aprovechamiento del tiempo para la obtención de un resultado y la creatividad es un término más abstracto, que requiere de mecanismos cerebrales más complicados y de dificil definición, pero podríamos decir que es la capacidad de crear algo de la nada, o de piezas inconexa.

En mi caso, soy infinitamente más productivo por las mañanas. Las horas se aprovechan casi al 100% hasta que llega un punto de saturación y toca relajarse procrastinando, o sea, jugando al Biotronic de Facebook, tomando un cafecillo en el bar de abajo, leyendo feeds…

Luego llega la hora de comer y lo que la comunidad científica internacional ha dado en llamar: “Hora de la siesta”. Para mi dormir es una pérdida de tiempo, pero para mi cuerpo no, y es muy jodido discutir con tu propio cuerpo. Acabo de comer y el sopor, las endorfinas o la madre que las parió, entran en acción. Tienes dos opciones, o bien echarte un rato a dormir (Fail!) o bien tratar de ponerte a currar de nuevo (Fail 2). Lo mejor es dejar que esa modorra se pase y que llegue ese otro punto del día en que puedes realizar tareas mecánicas o menos costosas que las de la mañana, sin demasiada complicación.

Cae la noche y dependiendo de la época, el proyecto en el que esté metido y las interferencias externas, se puede “hacer algo” o no. Mucha gente dice que trabaja mejor de noche. En mi caso no es así, excepto en contadas ocasiones.

La creatividad es un tema aparte. Primero habría que definir bien que es “ser creativo” y en que campos se puede aplicar. A mi me gusta definirme como un tio creativo porque tengo un montón de ideas al día y las voy apuntando en una libreta, en el portatil o en un postit. Se me ocurren chistes, inventos revolucionarios e incluso bandas sonoras para películas. El único problema es que no puedo controlarlo. No puedo decirme a mi mismo: “Venga, va, ahora, se creativo. Escribe algo, inventa algo, vamos, vamos, vamos, go, go, go!”. No funciona así.

En el pasado me presté a escribir algún monólogo sobre un tema que me imponía un cliente, un amigo o una circunstancia. “¿Porqué no escribes sobre la fotosíntesis?” Y yo decía: “Bueno, ¿Porqué no?” y luego me ponía delante de un folio en blanco y daba una pena…

En cambio un día vas caminando, escuchando una canción determinada y te acuerdas de tu profesora de biología, que se apellidaba Manzano, que tenía vegetaciones y que defendía la célula vegetal por encima de la célula animal y te das cuenta: “Mi profesora de biología llegaba siempre tarde a clase porque estaba realizando la fotosíntesis.”

Hay veces que la musa llega sin avisar, de improviso y otras que se perfectamente cuando va a dejarse caer. Siempre ocurre igual. Estoy viendo una película, escuchando un monólogo de humor, leyendo un post interesante o escuchando un buen programa de radio. De repente descubro una genialidad, o sea, algo que es tan bueno que me considero incapaz de hacerlo. Puede ser un chiste, una acrobacia, una canción, un giro argumental, un diseño 3D o una buena frase. Da igual. El caso es que una parte de mi cerebro se activa y sé que alguna idea va a nacer.

Recuerdo que de pequeño, al salir de una película de aventuras o de ciencia-ficción, solía convertirme durante unas horas en el protagonista, intentando pelear con la escoba como si fuese Skywalker o usando la cuerda de tender como si fuese Indiana Jones. En esencia es lo mismo que me ocurre ahora. Antes canalizaba esa activación cerebral ante algo sorprendente en aventuras imaginarias y ahora en ideas para un futuro.

Estoy seguro de que esto es un caso común y le ocurre a mucha gente. ¿Qué me decís vosotros? ¿Cuándo sois más productivos? ¿Cuándo sois más creativos? ¿Os habéis leído en serio este testamento?

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