Con la tele aprendí…

14 Jun Con la tele aprendí…

Con la tele aprendí que el tiempo es oro y que lo que importa en este mundo es saber y no tanto ganar,aunque tampoco mola ser el rival más débil. Así que hoy, cuando alguien me dice que quiere ser el número uno, yo le digo: allá tu. Porque hablando se entiende la basca, incluso los moros y los cristianos, o si me apuráis, los hombres, las mujeres y viceversa

Cuando era niño miré dentro de una bola de cristal y vi que este país de ahora se convertiría en un cajón desastre, que ahora la gente vive en los mundos de Yupi. Vamos, que están Perdidos.

Hoy por hoy, y lo vemos en cada informe semanal, el personal quiere ser millonario en tan solo 59 segundos. Y yo solo pienso que nos movemos al filo de lo imposible, como hormigas en un hormiguero, que pillamos a políticos y banqueros con las manos en la masa y en lugar de llamar a la brigada central, ahí los dejamos, como Pedro por su casa, con sus coches fantásticos, bebiendo un gran reserva y solo con la luz de luna como testigo. Hablando claro, los ladrones van a la oficina.

Y mientras, algunos hombres buenos y muchas mujeres desesperadas, tienen que enfrentarse al día a día, sin recursos pero de buena ley, no como otros.

A veces al pensarlo, me siento tan mal que voy a mi médico de familia o directamente entro en urgencias del hospital central, para que algún médico precoz me recete algo que pueda comprar en una farmacia de guardia, para poder saber vivir así. Antes de que mi doctor se fuera a Alaska a currar, cuando me veía estresado, me decía: cuéntame. Y yo empezaba: 1,2,3. ¡Y funcionaba! Llegaba a tal relajación que parecía muerto, como a dos metros bajo tierra.

Pero retomando, ¿no os da la impresión de que se ha escrito un crimen? No tenéis esa sensación de vivir en un planeta imaginario? ¡Ay! ¡Cómo añoro aquellos maravillosos años en los que al salir de clase, justo después de ser salvados por la campana, corríamos a casa para merendar leche, cacao, avellanas y azucar y diez petisuis. A lo que nuestra madre nos decía: con ocho basta¡Qué tiempo tan feliz!

Pero compañeros, como nada es para siempre, esperemos que a pesar de que ahora los problemas crecen, estoy seguro de que este será, sin duda, un verano azul. Buenas noches y Buenafuente.

Este es un pequeño texto que escribí como parte del espectáculo que di el martes pasado en LaTuerka 27, bajo el título «Rescátame Deluxe».

No Comments

Post A Comment